A falta de concretar la fórmula a través de la que se materializará, Zona Franca dará su apoyo al alumnado de las escuelas de ingeniería de la Universidad de Vigo que conforman UVigo SpaceLab. Este espacio trabaja desde hace meses en el proyecto BIXO (Bacteriological Intercommunication eXperiment), una misión biológica cuyo objetivo es analizar los efectos reales de la exposición prolongada de los microorganismos al medio espacial. El delegado del Estado, David Regades, comprometió, en una reunión mantenida con el docente e investigador de la Escuela de Ingeniería de Telecomunicación Fernando Aguado y con los estudiantes Manuel Diz y Alejandro Camanzo, el apoyo del consorcio a la asociación para que se pueda lanzar el nanosatélite que analizará el comportamiento de microorganismos en el espacio. Regades mostró su apoyo a un proyecto innovador “con unos promotores tan dinámicos que permite colocar a Vigo a la vanguardia de los nanosatélites, además de permitir que el talento que se forma en las ingenierías de la Universidad de Vigo se quede en casa”.
BIXO tiene un horizonte temporal de tres años y pretende entender cómo afecta la exposición prolongada al ambiente espacial, tanto en los humanos como en los organismos que viajan con ellos. Para cumplir este objetivo, se enviarán cultivos bacterianos al espacio a través de tarjetas de milifluídica en un CubeSat, un satélite de pequeñas dimensiones. El análisis de los datos de las muestras comenzará cuando este nanosatélite esté en órbita y, gracias a sus sensores, tendrá en consideración distintos parámetros del comportamiento de los microorganismos, como o su crecimiento o la posible comunicación intercelular bacteriana.
Un proceso que se prolongará hasta 2023
El calendario de trabajo del proyecto BIXO cuenta con varias etapas, fijadas en base a los estándares ECSS (European Cooperation for Space Standardization) de la Agencia Espacial Europea. Después de lograr el primer punto de su programa, el plan para este 2021 es completar las fases A y B, que suponen el diseño preliminar y el prototipo de la estructura y los distintos subsistemas. En 2022, la asociación se centrará en los pasos C y D, comenzando con el ensamblaje y verificación de la misión. Paralelamente, UVigo SpaceLab ejecutará pruebas preliminares con los organismos que serán enviados en el CubeSat, para asegurar que podrán sobrevivir al viaje.
En la última etapa, no antes de 2023, se lanzará el CubeSat a su órbita objetivo. En ese momento el experimento se prolongará nueve meses, que es el tiempo que duraría un viaje entre la Tierra y Marte en la actualidad, como explican los estudiantes. En ese tiempo, el personal de investigación descubrirá las diferencias entre los procesos ocurridos en el espacio y los que suceden en el contexto terrestre, pudiendo demostrar que el envío de microorganismos en viajes largos es viable para la consecución de otros fines.


