Frente a lo que mucha gente cree, el hormigón no es un material de construcción moderno. Su uso ya era habitual en el Imperio Romano hace 2000 años y fue empleado, por ejemplo, en los muros interiores del Coliseo o del Panteón. Durante la Edad Media cayó en desuso, y non fue hasta pasados varios siglos, durante la industrialización, cuando se volvió a generalizar. Una de las principales claves de la recuperación de este material fue la invención del hormigón pretensado, en 1928, por parte de Eugène Freyssinet. El avance de este ingeniero francés supuso un gran salto en el uso de hormigón en elementos de grandes dimensiones y consiguió la utilización industrial masiva de esta técnica.
La biografía más detallada de este personaje fue escrita y publicada en 1978 por el también ingeniero, además de humanista y profesor, José Antonio Fernández-Ordóñez. Precisamente, esta es la obra recomendada por reseñas24, la iniciativa de fomento de la lectura organizada por el personal de la biblioteca de Torrecedeira. El encargado de la selección de este libro como propuesta para los meses de febrero y marzo es José Carlos Caamaño Martínez, profesor del Departamento Ingeniería de los materiales, mecánica aplicada y construcción de la UVigo. El docente acerca una reseña sobre este volumen, que fue descatalogado poco tiempo después de su publicación, y acabó por convertirse en un objeto de coleccionista, un libro de culto para muchos ingenieros.
Una idea que revolucionó el arte de la construcción
En la reseña de Caamaño sobre el libro de Fernández-Ordóñez se repasa la evolución histórica del uso del hormigón y de todas sus variantes, así como el impacto que tuvo el hormigón pretensado en el avance de la construcción tanto a nivel mundial como en España. “Esta técnica permite construir estructuras que cubren grandes distancias entre apoyos, como pueden ser: puentes en canales de ríos caudalosos, grandes valles en paisajes montañosos, o amplias distancias en vías que salvan accidentes costeros marinos. Además, el pretensado mejora con elegancia soluciones a problemas de grandes cubiertas, consiguiendo aumentar la separación entre pilares intermedios. También resulta útil en el caso de depósitos en los que debe garantizarse su estanquidad, evitando el riesgo de fugas por fisuras en el hormigón”.
Fuente: DUVI.


