El proyecto BIXO de UVigo SpaceLab avanza con el primer prototipo del cubesat y el inicio de los experimentos biológicos

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BIXO (Bacteriological Intercommunication eXperiment), la misión biológica desarrollada por la asociación de estudiantes UVigo SpaceLab que analiza los efectos reales de la exposición prolongada de los microorganismos al medio espacial con el lanzamiento de un satélite, avanza siguiendo los estándares European Cooperation for Space Standardization (ECSS), de los que forma parte la Agencia Espacial Europea. Cuando resta poco más de dos meses para que se cumpla el primer año de vida del proyecto, UVigo SpaceLab “ya preparó la arquitectura del sistema y las interfaces del satélite para poder llevar a cabo la finalización de los requisitos para continuar centrándonos en el diseño detallado y la fabricación”, explica el director del proyecto, Manuel Diz Folgar. En cuanto a la estructura del satélite, el alumnado de las escuelas de ingeniería de la Universidad de Vigo que integra la asociación, patrocinada entre otros por el Campus Vigo Tecnolóxico, ya dispone del primer prototipo fabricado del cubesat de dos unidades, y en los próximos meses comenzarán su validación y ensayos en el Campus Auga de Ourense con la mesa de vibraciones y la cámara de termovacío.

Así mismo, el equipo ya comenzó los experimentos biológicos trabajando con el Cinbio en procedimientos para garantizar la seguridad de los microorganismos e implementarlos como carga útil del satélite. “Por otra parte, nuestro departamento de software de vuelo creó los primeros algoritmos del sistema informático siguiendo los estándares de la Agencia Espacial Europea para procesar datos y controlar la plataforma”, detalla Diz. Añade además que los primeros algoritmos del subsistema de control de actitud del satélite, que determina su posición en la órbita y permiten modificar su orientación, se desarrollaron con Matlab, “lo que nos permite redireccionar y rotar en todos sus ejes nuestro satélite para apuntar a la estación terrena y descargar sus datos”.

La previsión del equipo es que a finales de año estén preparados varios subsistemas para su ensayo y validación, y que el satélite esté listo para ser lanzado a finales de 2023. “No obstante, debido a los problemas de aprovisionamiento de algunos componentes y a la situación geopolítica, que está saturando los lanzamientos espaciales con el bloqueo de los cohetes Soyuz, puede que esto provoque algunos retrasos”, advierte el director del proyecto.

Próxima inauguración de la estación terrena y ampliación del equipo

Entre los próximos logros de UVigo SpaceLab destaca la inauguración de la estación terrena de Banda S, un trabajo que se inició en agosto del año pasado y que previsiblemente finalizará a mediados de este 2022. “La Universidad contaba con una parabólica de 1,8 metros que se empleaba para la descarga de partes meteorológicos de satélites NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration). Al ver que hacía cinco años que no se utilizaba, nos pusimos manos a la obra para reemplazar toda la electrónica e instrumentos de radiofrecuencia. Todo esto nos permitirá disponer de un enlace satelital para nuestra misión BIXO en el que podremos descargar las imágenes y telemetría”, explica Diz.

Por otro lado, el equipo está inmerso en un nuevo período de ampliación en el que cualquier estudiante de cualquier titulación que se imparta en los tres campus de la UVigo podrá incorporarse a UVigo SpaceLab. “Hasta el 28 de marzo, desde ingenierías, hasta biología y química, pasando por ADE y Ciencias Jurídicas podrán presentarse. Esto fue un gran salto respecto de otras ampliaciones, puesto que el anterior año solo disponíamos de plazas para ingenierías”, recuerda el director del proyecto, que reconoce que por la complejidad de la misión, que abarca desde contabilidad a estructuras, pasando por biología y telecomunicaciones, decidieron buscar nuevos perfiles para incorporar al equipo.

Una veintena de empresas colaboradoras y abiertos a más incorporaciones

22 empresas de diferentes sectores (ensamblaje de circuitos impresos, Star electrónica; desarrollo de chips biológicos, BFlow; impresión de lonas de gran formato, Grupo CDEC, etc.) apoyan el proyecto, al que también se sumó Alen Space, spin off de la UVigo. La iniciativa está abierta a novas colaboraciones, “ya que un proyecto de esta magnitud siempre requiere una continua incorporación de empresas que quieran formar parte de la revolución del New Space”, explica Manuel Diz, que también destaca la renovación del patrocinio de UARX Space, proveedor de servicios de lanzamientos espaciales.

Transcurrido casi un año del inicio del proyecto, los y las integrantes del equipo lo consideran como una oportunidad para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante el grado, dando incluso un paso más allá obteniendo nuevas visiones desde el sector empresarial. “Desde nuestra perspectiva lo más positivo es adquirir una visión transversal, aparte de poder colaborar con otros alumnos de distintas titulaciones de los campus, generando una visión distinta, tanto de proyecto, como de equipo”, señala Manuel Diz.

Fuente: DUVI.