Liderado por el GDAF (Grupo de Dispositivos de Alta Frecuencia), presentó los resultados después de 18 meses de trabajo en las rías de Vigo y Pontevedra
La lucha contra la basura marina se desarrolla en múltiples frentes, pero la estrategia más eficiente es evitar que estos residuos acaben en los océanos, ya que su retirada, en muchos casos, es imposible. Es lo que sucede con los microplásticos, partículas de menos de 5 mm fruto de la degradación de envases, botellas, prendas, etc. Para controlar y frenar la llegada de estos objetos a los ecosistemas marinos, la comunidad científica está desarrollando diversos sistemas y mecanismos que permitan conocer su origen y recorrido. Uno de estos proyectos es Bewats (Beach Waste Tracking System), impulsado por personal de investigación del atlanTTic la Universidad de Vigo y del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT). El objetivo del proyecto, financiado por el programa Pleamar 2019 de la Fundación Biodiversidad, es desarrollar herramientas innovadoras para monitorear la procedencia y el destino de la basura marina a través de imágenes de satélite y de vehículos aéreos no tripulados equipados con cámaras. El proyecto se centró en las rías de Vigo y Pontevedra, incluyendo el Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia, ya que “a las costas gallegas llegan desperdicios marinos, principalmente plásticos, impulsados por las fuertes corrientes oceánicas”, explica el equipo de investigación.
Tras un año y medio de trabajo, el equipo liderado por Fernando Martín, investigador del GDAF (Grupo de Dispositivos de Alta Frecuencia) de atlanTTic acaba de presentar los resultados del proyecto, una continuación de la iniciativa europea LitterDrone. Bewats nació en diciembre de 2019 y centró o su trabajo en tres frentes: por un lado, la mejora de los resultados obtenidos en el proyecto predecesor; por otro, la aplicación de modelos de corrientes y mareas para predecir puntos de origen y destino de la basura; y, finalmente, la detección por satélite de residuos plásticos flotantes en el mar.
Avances en la detección remota de la basura marina en tres campos
Fernando Martín explica que durante la investigación consiguieron mejorar los resultados obtenidos en Litterdrone en diversos campos. Por un lado, integraron en la aplicación “un método sencillo para crear mosaicos de imágenes a partir de fotos sueltas, aunque sin llegar al nivel de aplicaciones profesionales como Photomodeler o Pix4D, pero útil en vuelos rectos”. También fueron quien de integrar métodos que permiten fusionar imágenes de varios vuelos o de varias cámaras en un mismo vuelo “para poder utilizarlas conjuntamente, así como integrar nuevos métodos de detección de residuos, con la posibilidad de eligir método y configurar parámetros en tiempo de ejecución”. Además, añade, también trabajaron en la investigación de métodos específicos para detectar plásticos flotantes con imagen infrarroja, en el desarrollo de cámaras experimentales para esta labor y en la integración de nuevos métodos de identificación para tipos de residuos comunes, como botellas, latas o tapones.
El segundo bloque de trabajo, centrado en la aplicación de modelos de corrientes y mareas para predecir puntos de origen y destino de la basura, corrió a cargo del ICMAT, Instituto de Ciencias Matemáticas en el que colaboran el CSIC y la UAM, UCM y UC3M. El grupo dirigido por Ana Mª Mancho estudió “los flujos en las Rías Baixas y norte de Portugal detectando un flujo importante entre la desembocadura del río Miño y las Rías Baixas (islas Cíes, ría de Pontevedra, hasta Sanxenxo)”.
Para el tercer bloque, sobre la detección por satélite de residuos plásticos flotantes en el mar, se subcontrató a GMV, una empresa con amplia experiencia en tecnología satélite, que desarrolló un método que ofrece resultados prometedores para localizar pequeñas cantidades de plástico. Para eso crearon un innovador enfoque basado en datos remotos para la detección de la basura empleando imágenes del satélite Sentinel-2, proporcionadas por el programa Copernicus, y técnicas de Machine Learning. atlanTTic, por su parte, creó otro método útil para grandes masas. “También colaboramos con GMV colocando ‘dianas’, una serie de objetos de plástico en posición conocida, a veces en la playa, otras flotando, para poder validar su método”. Entre los experimentos llevados a cabo, se instalaron en las inmediaciones de la isla de Toralla balsas plásticas flotantes a la hora en la que pasaba el satélite Sentinel-2. Esto permitió probar algoritmos de detección de plástico y obtener imágenes mediante drones. También desarrollaron pruebas en la desembocadura del río Miño o en la playa de Rodas, en las islas Cíes.
Finalmente, el grupo de investigación iMark de la UVigo, perteneciente al centro ECOBAS, realizó un estudio sobre la posible aplicación comercial de la tecnología desarrollada. El personal de investigación concluyó que los resultados son “prometedores contando con clientes en el sector público”.


