El proyecto liderado por la doctora Xanel Vecino abre numerosas aplicaciones en alimentación, cosmética o medio ambiente
El grupo de investigación de Ingeniería Química 10 (EQ10) vinculado al Cintecx de la Universidad de Vigo lleva años estudiando cómo convertir los residuos agrarios en productos de alto valor industrial susceptibles de ser aplicados en farmacia, cosmética o medio ambiente. Fruto de este trabajo consiguieron ya múltiples avances, sobre todo en el campo de los biosurfactantes, moléculas de origen biológico y excelente compatibilidad ambiental con múltiples aplicaciones en la industria química, alimentaria, cosmética y farmacéutica. Además, ahora acaban de poner en marcha un nuevo proyecto con el que pretenden optimizar, mediante procesos más amigables con el medio ambiente y sin generar ningún tipo de residuo, el proceso habitual de recuperación, separación y purificación de estas moléculas.
El nuevo proyecto está liderado por la doctora Xanel Vecino y se titula “Recuperación de biosurfactantes contenidos en las aguas de lavado de maíz mediante procesos de membranas”. Con una duración de tres años, cuenta con una ayuda del Ministerio de Ciencia e Innovación de 170.000 euros enmarcada en la convocatoria Retos de Investigación, modalidad de proyectos tipo JIN liderados por investigadoras jóvenes. “El trabajo se puso en marcha hace apenas unos meses y se prolongará hasta octubre de 2023”, explica Vecino. Junto a ella, forman parte de la investigación los docentes José Manuel Cruz y Ana Belén Moldes, responsables del grupo EQ10, la investigadora predoctoral Andrea Martínez, así como el profesor José Luis Cortina y la doctora Mònica Reig del grupo Resource Recovery and Environmental Management del Departamento de Ingeniería Química de la Universitat Politècnica de Catalunya.
Técnicas innovadoras que evitan el empleo de reactivos químicos
La idea del proyecto surge de la necesidad de recuperar todos eses compuestos de alto valor industrial procedentes de los residuos agroindustriales de la manera más respetuosa posible con el medio ambiente. Según explica la investigadora, el proceso habitual de recuperación, separación y purificación de biosurfactantes suele ser a través de diferentes procesos que, “a veces no son todo lo sostenibles que deberían”. Por esta razón decidieron meterse de lleno en la búsqueda de nuevas alternativas de procesos de separación en los que se eviten los reactivos químicos, sobre todo aquellos que no se pueden recuperar. La solución pasa, desde su punto de vista, por el empleo de la tecnología de membranas como propuesta innovadora para la recuperación de los compuestos de alto valor, una opción que, hasta ahora, nunca se formulara.
“Los biosurfactantes son detergentes naturales que se producen de manera espontánea en los licores de lavado del maíz por los microorganismos, y la recuperación de estos biocompuestos suele realizarse mediante extracción con disolventes orgánicos”, explica Vecino, a lo que añade que la regulación medioambiental quiere reducir el uso de disolventes orgánicos, ya que a su emisión a la atmosfera contribuye al efecto invernadero. “El empleo de la tecnología de membranas es una propuesta muy innovadora que evita el uso de cualquier tipo de reactivo químico”, destaca la investigadora.
Aguas residuales procedentes de la maceración del maíz
La investigación trabaja con aguas residuales procedentes de la maceración del maíz, un proceso necesario para la separación de los distintos componentes del maíz (harina, aceite, proteínas) por vía húmeda. A pesar de que el proyecto está aún en su fase inicial, ya pudieron caracterizar estos residuos en términos de composición, es decir, determinar las sustancias orgánicas e inorgánicas de las que están compuestos, el tamaño de las moléculas, y cuáles son los compuestos catiónicos y aniónicos, con el fin de seleccionar las membranas adecuadas. “También probamos diferentes procesos con membranas para eliminar impurezas de los licores, como puede ser la presencia del ácido láctico y azúcares, así como para facilitar la recuperación de los biosurfactantes”, explica la investigadora.
En posteriores fases del proyecto se llevará también a cabo la evaluación de la integración de diferentes procesos de membranas para la recuperación de biosurfactantes y la aplicación de esos biosurfactantes recuperados mediante tecnología de membranas en diferentes sectores industriales. Algunos ejemplos de estas aplicaciones son su uso como sustancias prebióticas en matrices alimentarias, en fórmulas avanzadas en el campo de la cosmética y la higiene personal, o como aditivo en formulaciones agroquímicas con el fin de obtener pesticidas más biodegradables.
Fuente: DUVI.


