El satélite vigués es el más pequeño que se quiere poner en órbita con cargas biológicas
La misión espacial BIXO de UVigo SpaceLab es uno de los seis proyectos seleccionados para participar en el programa Fly Your Satellite! Design Booster Pilot de la Agencia Espacial Europea, lo que supone que este equipo, compuesto por cerca de 40 estudiantes de diferentes titulaciones de la Universidade de Vigo, va a contar con el apoyo de especialistas del máximo nivel durante el desarrollo de la misión, así como con toda la experiencia y las facilidades de las que dispone la agencia, «es decir, la ESA se va a implicar de lleno en el cierre del diseño y en la parte del testeado del satélite», explica Manuel Diz, coordinador del proyecto, tremendamente satisfecho con este nuevo éxito para el equipo, que se suma a otros logros recientes como el hecho de haber sido seleccionados por la Academia china de tecnología de vehículos de lanzamiento para ser enviado al espacio en 2024.
Competían con otros 11 equipos de estudiantes de diferentes universidades europeas (doce incluyéndolos a ellos), de los que sólo seis pasaron la criba: el equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el resto de centros de Suiza, Italia y Rumanía. «Aunque competimos contra equipos que ya tenían experiencia en el lanzamiento de satélites, la ESA continuó apostando por nuestra misión» apunta Diez, quien señala que el apoyo de la ESA va a garantizar que la carga útil del satélite y, más concretamente, su parte biológica y microfluídica «se pueda consolidar y comenzar a convertir en futuros modelos de vuelo para estar en órbita lo que ahora son prototipos».
Año y medio de asesoramiento y acceso a las instalaciones de la ESA
El asesoramiento de la ESA llegará en formato híbrido, incluyendo tanto formación online como la realización de las pruebas de los prototipos en sus instalaciones, ya que el programa les da acceso a todos los instrumentos y facilidades de la ESA para hacer pruebas de certificación en condiciones espaciales.
El programa tiene una duración de un año y medio y, durante este tiempo, la ESA acompañará en todo el momento a los integrantes de UVigo SpaceLab en el desarrollo de la misión. «Estas revisiones/cursos/formaciones y pruebas son supervisadas por expertos de la agencia que están o estuvieron en misiones previas», aclara Diz, quien hace hincapié en que contarán con el apoyo de estos especialistas en todas las cuestiones relativas al desarrollo del proyecto, «desde la evaluación de los diseños de los distintos sistemas que componen el satélite y sus interfaces hasta la preparación de las pruebas de vibraciones y termovacíos con las que se califican este tipo de sistemas, por citar solo dos ejemplos”.
Desde UVigo SpaceLab valoran especialmente el hecho de tener acceso a este asesoramiento por parte de profesionales de alto nivel. «Cuando desarrollamos una misión espacial siempre nos enfrentamos a grandes retos y dudas y uno de ellos es encontrar a personas que puedan ayudarnos, ya que al ser un equipo de estudiantes nuestro fin es aprender y, para lograrlo, tenemos que contar con esos conocimientos, que, en este caso, nos llegan desde la ESA», explica el responsable del equipo.
BIXO es el satélite más pequeño que se quiere poner en órbita con este tipo de cargas biológicas, ya que hasta ahora la NASA y el resto de agencias que desarrollaron satélites de este tipo lo hicieron con un tamaño mayor, es decir, con un formato cubesat 3U (30X10X10 cm) y, desde UVigo SpaceLab, lo harán en 2U (20x10x10 cm), lo que supone un reto adicional por lo compacto que será todo el sistema.
“Demuestra que la Universidade de Vigo y sus estudiantes siguen una carrera espacial que nos pone en el mapa”
Los resultados que alcanzaron hasta ahora en los diferentes concursos y programas en los que llevan participado les indican que van en la dirección correcta. «Recibir la misión por parte de la IAF, la Federación Astronáutica Internacional, y de la CSA, la Academia Espacial de Vehículos de China, mediante el premio que nos permite poder lanzar nuestro satélite a la órbita fue una gran ilusión para nosotros, pero ver que otra agencia internacional como la ESA admitió nuestra participación en este programa demuestra que la Universidade de Vigo y sus estudiantes siguen una carrera espacial que nos pone en el mapa, no solo a nivel europeo sino a también a nivel mundial”, indica Diz.
Una vez anunciados los proyectos que van a participar en el programa, en las próximas semanas recibirán nuevas indicaciones de la ESA, incluyendo la valoración a toda la documentación presentada hasta ahora –que les ha permitido ser uno de los proyectos seleccionados- y explicaciones relativas a los pasos que deben seguir para preparar la siguiente revisión del proyecto por parte de las personas expertas.
Puerta abierta a que nuevos patrocinadores se sumen al proyecto
En cuanto al estado actual del desarrollo del proyecto, desde el equipo indican que en lo relativo a la plataforma del satélite están trabajando en conjunto con las empresas Alén Space, spin-off de la UVigo, y DHV Technologies en la integración del ordenador de abordo (OBC), el sistema de las comunicaciones (TTC) y el subsistema de potencia (EPS y paneles solares) y la estructura. Por lo que respecta a la carga útil de BIXO, siguen ultimando los diseños de la cámara presurizada en la que irá toda la electrónica de control y sistemas microfluídicos. De forma complementaria, siguen probando las condiciones y viabilidad de las bacterias con las que trabajan junto al Grupo de NanoBioMateriales Funcionales (FunNanoBio) del CINBIO para la creación del liófilo –bacteria en estado de letargo- que se activará en órbita para iniciar el experimento.
Este nuevo impulso que ahora les da la ESA esperan que sirva también para que nuevas empresas se animen a participar y colaborar con el proyecto, ya que de esta manera no sólo colaboran con el desarrollo de esta misión, sino que tienen también la oportunidad de colaborar estrechamente con todos estos organismos internacionales. “La colaboración con nosotros permite que sus productos puedan utilizarse en nuestro satélite y, de esta manera, probar su funcionamiento en vuelo espacial”, recalca el estudiante.
Fuente: DUVI


